martes, 9 de diciembre de 2025

El último bastión de la humanidad o ¿Que será de Joaquín García González?

El amor, el amor; amar, ser amado, amarnos, amarse. Amor Fati, amor Cristus.
Cuando pienso en el: la tragedia, la comedia, el terror. Conmoción, estomago retorcido, intestinos retorcidos. Mareo, debilidad, cabeza pesada ¿Es el amor la gripe? ¿Un virus estomacal? ¿Gastrointestinal? ¿Que ciencia lo estudia? ¿Se puede curar? ¿Mutarlo? ¿Experimentar con el? ¿Puede crearse un ejército de zombies de amor?
La realidad. Simplemente la realidad. Simplemente la metafísica y su febril despliegue de la razón. Hoy he creado una teoría. O mas bien se ha ido desarrollando en mi cabeza al ir uniéndose las piezas de un rompecabezas de amores amados que ya no se aman o que nunca fueron amores.
Para ser lo más riguroso posible expongo mi hipótesis, que consta de dos proposiciones: la primera; no se lo que es el amor en tanto que una de sus formas más prominentes, o si se quiere, una de ellas simplemente, me es ignota. A saber, que conozco carices de la materia y no me considero un completo novicio en cuanto a las formas del verbo amar, y el amor quizá es una base en la que construimos grandes cilindros que apuntan a la órbita celeste, pero no se que es enamorase, enamorarme. No puedo decir que mi conocimiento respecto al amor roce la inexperiencia, ya que (y no se malinterprete como ausencia absoluta, carencia completa) no "es". Y no "es" por las razones anteriores.
La segunda proposición es que el amor es terrorífico. Ahora desarrollo mis tesis.
Quiero dejar claro que el amor es subjetivo, que todos lo experimentamos en mayor o menor medida, pero todos de una manera diferente. Esto, quiero que se sepa, es mi impresión: Yo he sentido el ánimo alterado, el cuerpo extraño, los sueños perdidos y el raciocinio embotado. He suspirado, estúpidamente, una y otra vez por este suplicio del deseo. Por ver la perfección en el otro y sentirse desdichado por no ser el otro y gozar de su plenitud. Por no tener en un quebranto maquiavélico esa perfección para mi. Por no tener esos ojos contemplando mi sombra en exclusiva.
Yo he sentido la sonrisa, la aritmética del placer, la expectativa apasionada y la dicha en la tempestad. He reído en una realidad ajena de préstamo por horas como si fuera la mía, bebido y mirado en el nombre de la pasión, acariciado unas frías manos que ilógicamente incendiaron, soñado unos ojos tiernos que lógicamente me enmudecieron. Y cuanto me alegré, cuanto me reí; que regocijo no sentí cuando supe que no eran míos y que no contemplaban mi sombra en exclusiva; que contemplaban el mundo para transformar con unos labios en música los vidrios del silencio.
Pero por mucho que he sentido, es que no he sentido mucho, porque no se que es estar enamorado.
Formula: amistad + atracción + gratitud. Énfasis en gratitud. Subrayado. Rodeado. Flechas rojas. "No olvidar" en rojo y en mayúsculas. Experimento: primero te veré. Algo cambiará dentro de mi aunque seguiré siendo el mismo. Pero ya nada será igual. Me esconderé, porque no creo en los conceptos abiertos y dinámicos sin una definición completa. Me pellizco ¿Existo? No estoy seguro pero por el bien del experimento digamos que si. Empiezo a creer en los conceptos abiertos y dinámicos sin una definición completa. Eres bella. Me atraerás. Virtuosa y de amable mirada, de palabras bondadosas y arpegios-florilegios-soliloquios-shakespirianos-intelectivamente-avanzados-lo dirás. Dirás aquello que dice el que no teme la bondad y en seguida te reconocere (y quizá, con suerte, nos reconoceremos) y ahora con mayúscula. ME ATRAERAS ¿Seremos amigos? Ya se lo que siento. Por fin, esto es ¡Amor! ¿Unívoco?
Fin del experimento.
Vale, siento todo lo anterior. Mi cuerpo lo experimenta ¿Tu no? Tu no. No es culpa tuya, ni mía, ni de nadie ¿Pero eso hace que esto que siento no sea real? Es real, lo es, pero no es aquello que siempre he llamado "enamorarse". No creas que soy el único confundido. Tantos son, que ahora se utilizan términos como: pillarse para explicar el fenómeno "atracción+amistad+gratitud". No explicare por qué la gratitud acompañada de estos dos factores puede resultar tan desbordante como para poder confundirse con algo tan potente (en seguida explicaré porque creo que es potente, es parte de la segunda tesis). Solo diré que aquellos de alma sensible y autoestima recién reformada o en vías de desarrollo, tercermundista, reciben como dones las sonrisas, complicidades y cumplidos de aquellos que nos llaman la atención. Y está sensación, torrencial, inmovilizadoramente acelerante y de grito en silencio, aún con todo: no es enamorarse ¿No es enamorarse?
La segunda tesis: si yo no sé lo que es enamorarse, porque, teorizo; es lo que sucede cuando a la fórmula anterior le sumas o lo multiplicas por reciprocidad, y aún ahora padezco de esta condición de amante indestructiblemente vulnerable... ¿Que será de mi, ay, que será de mi? El día que inexorablemente llegue alguien que quiera mis ojos, que mida mis pasos, que anhele mi sombra, que se haga collares con mi voz y que vista el viento de verano
¿Mi cuerpo se retrotraera como si sufriera alguna clase de esclerosis? ¿Reventará mi corazón como el de un caballo? ¿Terminaré de perder la noción de lo que es real y lo que no es real, ahora, más deteriorada que nunca? ¿Que será de Joaquín García González?

El último bastión de la humanidad o ¿Que será de Joaquín García González?

El amor, el amor; amar, ser amado, amarnos, amarse. Amor Fati, amor Cristus. Cuando pienso en el: la tragedia, la comedia, el terror. Conmoc...